Una de Zombies: ¡Hambre!
Día 537: El hedor a podrido al abrir aquella puerta metálica nos hizo maldecir y llevarnos la mano a la boca y nariz. Horas antes: Nos preparábamos para una nueva incursión, incierta esta vez, en busca de alimentos o lo que fuese, como herramientas. En la última pasamos cerca de un supermercado, de esos que antes vendían comida y otros artįculos con el logo azul y amarillo. Nos llamó la atención que estaba cerrado a cal y canto, y se habían tomado la molestia de reforzar el candado de la persiana metálica de la entrada. Durante días, semanas, no paramos de hablar de aquel sitio, no podíamos dejar pasar esa oportunidad y trazamos un plan. Alex y yo iríamos a un taller a por un soplete para abrir aquella tienda. Mejor llevar dos vehículos, una furgoneta con la herramienta que conduciría yo y la nuestra propia, también furgoneta en la que irían el chico y Cris. Todo nuestro equipo, no éramos más. Llegamos al alba, el soplete un viejo conocido mío, pues antes trabajaba de soldador, di...